Algunos favoritos sufren para llevarse el punto

Hemos tenido que esperar a la tercera ronda para deleitarnos con la maravillosa imagen de los 14 tableros ocupados por los 28 jugadores, sin incomparecencias ni cosas de esas. En un ambiente plagado de resfriados, esta circunstancia fue acogida con gran satisfacción y regocijo (excepto para un servidor, que ha tenido que currar más).

En esta jornada se volvieron a echar de menos las sorpresas y hasta los quinielistas menos preparados habrían optado a premio.

En el primer tablero, la partida frente a Jordi Torres representaba toda una reválida para Carlos Godesard. Después de sufrir lo indecible en las dos primeras rondas ante rivales teóricamente asequibles, Carlos se enfrentaba a otro jugador más duro. Debió ser por eso que Gode planteó un esquema sólido ante un Jordi también bastante conservador. El juego estaba más o menos igualado hasta que Jordi Torres inició un ataque kamikaze que le fue recompensado con la pérdida de una torre. Carlos sumaba así otro punto, aunque no se ha podido ver todavía su mejor juego.

En el tablero dos Bobby Fischer Agudo se enfrentaba a un hueso llamado Iván Pérez de Villar. A pesar de esto, Bobby consiguió salir de la apertura con peón de más y mejor posición. No obstante, no supo rematar y en los respectivos ataques en flancos opuestos, Iván demostró disponer de más recursos y consiguió entrar en el zeitnot con ventaja decisiva. Ya es la segunda partida consecutiva que gana Iván en los apuros de tiempo!!

En el tercer tablero, partida bastante trabada y afrancesada entre Ramon Rebull y Antonio Torralba. Como de costumbre, Antonio consiguió mejor posición e, incluso, peón de más, pero se volvió a apurar de tiempo y la caída de la bandera certificó su derrota.

En el tablero cuatro, Miquel Abelló (famoso por casi ganar a Godesard) se enfrentaba a Antonio Pérez de Villar. A diferencia de sus dos anteriores partidas, Miquel perdió la dama en las primeras de cambio y ya no fue capaz de repetir aquellas proezas. Antonio volvió a conseguir el punto sin bajar del autobús.

En el quinto tablero, duelo entre Primitivo Corral y Josep Roca. Por fin Primitivo gastó algo de tinta de su boli y aguantó bastante rato ante Josep. No obstante, después de perder un peón, Primi se vino abajo en el final de torres.

En el tablero seis se enfrentaban Antonio Ríos y José Enrique López. Después de una noche en vela, Antonio se "durmió" en el tablero y permitió que el no federado del DIM se llevase el punto. Mala partida de un servidor, que ya empieza a hacer el submarino.

En el séptimo tablero, Pere Climent se impuso, en una miniatura, a la benjamina Natalia Sánchez.

Tablas en el tablero ocho, entre Oscar Sánchez y David Rebull. El hijo de Ramon podía haber hecho algo más.

En el tablero noveno, Roberto Corral sentenció sin problemas el choque frente a Victoria Portero.

En el tablero diez, Xavier Valera noqueó a un Joan Guinjoan algo falto de puntos.

En el tablero undécimo, Manuel Ortega se bastó de su veteranía para superar al joven Víctor Castilla.

En el tablero número doce tampoco falló José Manuel Fernández ante Martí Rebull, el otro hijo de Ramon.

Alexander Pimentel, en el decimotercer tablero, consiguió la victoria ante el debutante Carles Roca.

Y en el último tablero, otro debutante, Pol Benedicto, ganó a la benjamina Claudia Sánchez.

Crónica de Antonio Ríos

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