Diagonal Mar - Vila Olímpica, un derby marcado por las bajas

Las postrimerías del mes de enero marcan el inicio de un campeonato que tiene el poder de transformar los domingos en jornadas semilaborales. Sin embargo, el DIM es capaz de sobreponerse a tales adversidades y mostrar siempre una respetable competitividad.
La rumorología indicaba que el Vila Olímpica vendría a por todas con su mejor alineación, por lo que el DIM decidió que esta no iba a ser su lucha y reservó algunas de sus grandes estrellas para ocasiones más propicias. Faltaban al envite, pues, su pareja de Antonios más emblemática y Joan Gracia, y debutaban en estas lides el joven Sebastián Bujana y David Egea, más conocido como "el primo del Gracia". No obstante, a la hora de la verdad, los visitantes se presentaron con menos artillería de la prevista y el DIM pagó cara su osadía.
Recuerdo yo que la temporada anterior, se cambió el planteamiento para acudir al difícil terreno de la Santcugatenca con el ocho de gala y nos llevamos exactamente la misma castaña: 2.5 a 5.5. En fin, ya se sabe que el hombre es un animal de costumbres...
El mercado de invierno supuso, además, el fichaje de un nuevo valor de origen heleno, Alexandros Papageorgiou.
Ejerció de delegado Iván Pérez, lo que no es habitual, con la colaboración de Antonio Ríos.

En el primer tablero, Iván Pérez demostró que la ventaja de desarrollo puede compensar un déficit material. Como es de rigor en las Sicilianas más agresivas, Iván se permitió el lujo de entregar una pieza para organizar un ataque incontestable contra su discípulo, Màxim Ventura.

En el tablero dos, Antonio Torralba demostró que un desarrollo pobre se puede compensar con una ventaja material, concluyendo así que esto del ajedrez no hay quien lo entienda. Su rival, Patricia Martí no supo embarullar el juego, y la partida terminó cuando la dama perdió la ídem.

En el tercer tablero, Felipe Cascales encaró un final de peones con desventaja material y cayó pronto en zugzwang.

En el tablero cuatro, Joan Guinjoan fue víctima del progresivo ataque de su rival en el flanco de rey.

En el quinto tablero, Alexander Pimentel ganó primeramente un peón, después perdió pieza y finalmente abandonó antes de que su dama sucumbiera.

En el tablero seis, Manuel Ortega firmó las tablas en un final de torres sin columnas abiertas (!).

En el séptimo tablero, Sebastián Bujana fue perdiendo piezas poco a poco hasta quedarse con un solitario rey.

Y en el tablero ocho, David Egea llegó al final con pieza de más, pero incomprensiblemente permitió coronar a su rival.

Crónica de Antonio Ríos

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Club d'Escacs Diagonal Mar ofrece a sus lectores la posibilidad de comentar las noticias que se publican en nuestra web. El tono de los mensajes debe ser respetuoso. No se admitirán insultos ni faltas de respeto.