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El Diagonal Mar no se deja sorprender por el Peona i Peó F

Nunca viene mal un breve oasis en la interminable travesía por el desierto que, año tras año, recorren estos peregrinos del tabloide. Tras el obligado descanso, el DIM retornaba a la competición visitando el Peona i Peó F, con la obligación de subsanar la hecatombe de la ronda tres. Las numerosas bajas en el equipo forzaban el debut de Primitivo Corral, que acudió a la cita motorizado y con el pertinente casco que, sin embargo, no le sirvió para protegerse de los golpes del destino.
En una jornada nebulosa, nuestros protagonistas aprovecharon el espectacular mirador del nuevo local de los peonenses, en lo alto del Guinardó, para fotografiarse, a lo turista nipón, con el skyline barcelonés de fondo. Posteriormente, una rápida visita a la cafetería sirvió para que algunos pudiesen llenar la panza.
El equipo rival presentó una alineación muy compacta y con bastante juventud. Sin duda, una excelente carta de presentación para un club que cuida mucho su cantera. Nuestro querido DIM, en cambio, tuvo que tirar de los veteranos de guerra porque no tiene nada más donde elegir.
Empezaba bien la contienda con la rápida victoria de Antonio Ríos (que habitualmente ejerce de delegado) y las tablas de Enrique López. Lamentablemente, se fue dando la vuelta a la tortilla y se llegó a la última partida con el momentáneo empate a dos y medio. Le tocó asumir la responsabilidad a Iván Pérez de Villar que, en un final en que puso a prueba su integridad cardiovascular y la de los presentes, consiguió arañar el puntejo decisivo.
En el primer tablero, Iván Pérez de Villar disputó una partida con vertiginosas alternativas y sufriendo enormes apuros de tiempo (lo que es peligrosamente habitual). Su joven rival vendió carísima su derrota y no claudicó hasta perder una torre, bajo una tremenda presión emocional.
En el segundo tablero, Antonio Pérez de Villar planteó el envite con excesivo conservadurismo (lo que ya es demasiado habitual) y sólo arriesgó en un estéril final para acabar perdiendo (lo que empieza a ser habitual).
En el tercer tablero, Antonio Ríos disfrutó enseguida de una decisiva ventaja material (lo que últimamente es habitual) pero su contrincante no dudó en prolongar inútilmente la lucha (lo que es tremendamente habitual).
En el cuarto tablero, Joan Guinjoan sacó petróleo (y una pieza) de una anodina posición y tuvo que aguardar el tardío abandono de su rival (lo que tendría que dejar de ser tan habitual).
En el quinto tablero, Enrique López perdió su ligera ventaja tras una gran simplificación (como es habitual) y tuvo que resignarse a las tablas.
Y en el sexto tablero, Primitivo Corral pasó largo tiempo delante del tablero (lo que no es nada habitual)aunque su desventaja material le condujo finalmente a la derrota (lo que ya es irremediablemente habitual).
Después de semejante "habituallamiento" y sin apenas tiempo de celebrar el triunfo, el DIM comenzó a preparar las maletas para el próximo viaje a Sabadell.

Crónica de Antonio Ríos

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