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El Diagonal Mar toma Sabadell

Justo cuando la competición llega a su punto álgido, al DIM nuestro de cada día le cuesta más reunir a seis jugadores que acertar otros tantos números en la Primitiva. La inesperada baja del griposo Antonio Torralba obligaba a buscarle un sustituto de garantías, pero el señorito Antonio Pérez de Villar hizo caso omiso a la convocatoria y decidió permanecer en el cobijo de su madriguera mientras sus compañeros debían partir hacia contradas próximas al punto de congelación. Suerte tuvimos de la desinteresada colaboración de Felipe Cascales para evitar acudir al match con un alma menos.
Se esperaba con ansias la aparición de Juan Gracia, que contaba con uno de sus metropolitanos taxis pero sin su entrenador personal, que le hace además las funciones de primo. Alexander Pimentel puso también a disposición del club su utilitario azul.
Durante el viaje a Sabadell, pudimos observar restos de hielo en la cuneta de la autopista, testimonio inequívoco de la nevada del día anterior.
Tras llegar a nuestro destino, realizamos la consabida visita a la cafetería más cercana en busca de la energía necesaria para afrontar las correspondientes partidas.
El Colón Sabadell E presentó una alineación considerablemente debilitada en sus tres últimos tableros e incluso permutó (según el orden de lista) dos de ellos. Esta circunstancia fue registrada en el acta por un servidor, ya que nuestro equipo nunca se había topado con este tipo de maniobra. Sin embargo, tal procedimiento no debió agradar demasiado a un representante del equipo local, que a punto estuvo de montar un espectáculo. Una posterior consulta a la FCE no encontró motivo para la impugnación.
En el primer tablero, Iván Pérez de Villar quedó rápidamente en inferioridad posicional e incluso llegó a perder un peón. No obstante su rival, muy apremiado por el tiempo, no quiso entrar en complicaciones y forzó el empate por repetición de jugadas.
En el segundo tablero, Juan Gracia disputó un combate bastante igualado hasta que, inexplicablemente, su contrincante aceptó unas tablas que condenaban a su equipo a la derrota.
En el tercer tablero, Antonio Ríos terminó doblegando la rodilla ante su hipermegaveteranísimo (código 1163) rival, en un final de torres con peón de menos.
En el cuarto tablero, Alexander Pimentel tuvo que esperar a un final de peones para materializar su abrumadora ventaja de espacio.
En el quinto tablero, Felipe Cascales se aprovechó de la precipitación de su adversario para conseguir superioridad decisiva.
Y en el sexto tablero, Enrique López pasó algunos apuros iniciales ante su jovencísimo oponente, pero tras los oportunos cambios de piezas terminó imponiéndose.
Y con otro punto en el bote, optamos por tomar las de Villadiego.

Crónica de Antonio Ríos

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