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Trío de líderes tras la tercera ronda del Social Diagonal Mar

Ya estamos rozando el ecuador de la competición y parece ser que los rivales de Carlos Godesard siguen empeñados en allanarle el camino. Por suerte, la organización ha decidido situarlo de espaldas a la pared, evitando así que nos deleite con más espectáculo del estrictamente necesario. Y, mientras tanto, el resto de favoritos van cayendo, de dos en dos, a manos de un Oscar Ibáñez que no necesita más de veinte jugadas para relegarlos a la miseria. Todo ello nos aventura un Social tan emocionante como las tertulias literarias de Sánchez Dragó.
Otro aspecto importante se refiere a los jugadores que, ronda tras ronda, aparecen y desaparecen que es un primor, recordando los mejores momentos de Poltergeist. En esta ocasión, se contó con la presencia de Marc Piera, mientras que a Iván Cano no se le vio el pelo.
Tampoco nos tenemos que olvidar de la constante afluencia del público más variopinto. Eso sí, son bastante perezosos, porque llegan cuando la mayoría de duelos ya han concluído.
En el tablero uno, Carlos Godesard, vestido mismamente que en anteriores semanas, contó con la generosidad de Rafael Bru, que prefirió perder pieza antes que calidad. Aun así, el envite se prolongó cuarenta movimientos más, provocando el enrojecimiento jetal de Carlitos.
En el tablero dos, Jordi Sabater se convirtió en la segunda víctima de Oscar Ibáñez. Claro está que el santmartinense procuró jugar la apertura todo lo mal que supo (un "sabakiri", según él mismo dice) y se vio obligado a abandonar antes de perder un carrusel de piezas.
En el tablero tres, Fernando González despertó demasiado tarde de su resaca matutina: más o menos cuando el "niño prodigio colonero" Marcel Claramunt ya contaba con dos peones pasados incontenibles.
En el tablero cuatro, Iván Pérez no encontró oposición alguna en un Alexander Pimentel más flojillo que un mosquito con anemia.
En el tablero seis, la partida entre Antonio Ríos y Primitivo Corral, privado de su suplemento alimenticio, tuvo varias fases. Primeramente, Primi entregó un peón que no había manera de recuperar. Más tarde, perdió un caballo que no había manera de defender. Y, finalmente, cayó en una red de mate que no había manera de evitar. Así no hay manera, hombre!!
En el tablero siete, la posición entre Antonio Torralba y Joan Turón se encontraba tremendamente igualada, hasta que el primero cedió un peón (con lo que, entonces, dejó de estar igualada, claro). Y, por si alguno no lo sabía, cuando las cosas dejan de estar igualadas, a uno de los dos le toca comerse un rosco. Ya sólo faltaba la caída de bandera para rematarlo.
En el tablero ocho, el alfil "desesperado" de Juan José Jiménez no pudo engullir tanto como el homónimo de Joan Marc Turón.
En el tablero nueve, Berta Baqués adelantó los regalos navideños a Marc Piera.
Y en el tablero diez, Salvador Moncunill volvió a ser coceado por la caballería rival.
Cuidadín, cuidadín, que vienen curvas!

Crónica de Antonio Ríos

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