Crónica Liga Catalana ronda 8

Por primera vez en una ronda foránea, los dispares caminos del DIM A y el B llegaban a cruzarse. Y el lugar elegido no era otro que el Agustí, un entrañable club ubicado en el corazón del Raval, entre callejuelas estrechas que el sol no llega a bañar y donde el tiempo parece haberse detenido. Un club que yo recuerdo por su sempiterno refrigerador donde, en épocas mejores, llegaron a brillar casi tantas "estrellas" como en el firmamento...
Bueno, sentimentalismos aparte, hay que decir que un servidor se vio obligado a descender de la gloria y placidez del primer equipo al filial para intentar un 0-4, muy necesario a estas alturas en pos de conseguir el ascenso a segunda provincial.
En esta jornada tan maratoniana, la primera buena noticia con que nos topamos, aparte de la persiana semibajada (o semisubida) del local, fue que nuestro rival sólo contaba con medio equipo para hacer frente a sendos envites. Y la segunda buena nueva, en consecuencia, era que este sufrido cronista iba también a tener la mitad de trabajo. Debió ser por eso que asumió la delegación de ambos conjuntos visitantes.
Aunque el tanteador final parezca reflejar lo contrario, la verdad es que los jugadores del Agustí B y C no pusieron nada fácil las cosas y varias partidas pasaron por fases poco propicias para el optimismo. No obstante, se acabó imponiendo la teórica superioridad de los dos DIMs, que se fueron a casa con la satisfacción por el deber cumplido.
En el primer tablero, Iván Pérez presionó sobre los débiles peones c blancos hasta que ganó una pieza que, por expreso deseo de su contrincante, fue la dama. Y luego sólo tuvo que eludir las complicaciones originadas por las dos torres dobladas en la columna e.
En el tablero dos, Fernando González no consiguió ventaja alguna hasta que, gracias a la pasividad del negro, pudo organizar una ruptura decisiva de peones en el flanco de rey.
Y en el tablero tres, Jorge Albert tuvo que compensar la calidad perdida con un desesperado ataque por las columnas h y g, que, por suerte, le surtió efecto.
Vamos ahora con el DIM B:
En el tablero uno, Antonio Ríos tampoco gozaba de una posición para tirar cohetes, pero forzó unos cambios que le llevaron al final y, esta vez sí, se quedó con un eficaz caballo comepeones en lugar del inoperante alfil contrario (véase crónica de la ronda 4).
Y en el tablero dos, Antonio Torralba aceptó quedarse con dos piezas a cambio de torre y planteó una amenaza de mate sólo salvable a costa de material.

Crónica de Antonio Ríos

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