VI Social Diagonal Mar: crónica ronda 4

El Social más "condensado" de los últimos tiempos alcanza su apogeo. Por la parte alta, Fernando González no pasó de las tablas frente a Rafael Bru y ello, unido a su anunciada "espantá" para la siguiente ronda, podría costarle el liderato. Iván Pérez vuelve a la senda de las victorias "in extremis" a costa de Andrés Hinarejos. Jorge Albert intenta recuperar el terreno perdido a base de rápidos ataques y luego acaba perdiendo por tiempo. Antonio Pérez sigue aprovechándose de las miserias ajenas para recaudar puntejos. Y Antonio Ríos se impone a su tocayo Torralba con menos problemas de los previstos. En cuanto a la zona baja de la tabla, Joan Guinjoan continúa con su política excesivamente pacifista. Primitivo Corral aumenta su renta gracias al debutante José Manuel Morán. José Manuel Fernández sigue sin estrenar su casillero. Y José Aldea, de sobras conocido por su famoso estofado, se adjudica el entero de los desemparejados. De momento, todo bien.

En el tablero uno, Rafael Bru y Fernando González no quisieron romperse el tarro en demasía y tras un madrugador cambio de damas y otra liquidación posterior de piezas menores, quedaron en condiciones de firmar la igualada.

En el tablero dos, Andrés Hinarejos cometió el error de jalarse un peón de esos que no se tienen que comer, lo que le costó hipotecarse un caballo. El esfuerzo del negro para conservar la pieza permitió a Iván Pérez, que estuvo a cuatro segundos de la muerte súbita, forzar el consecuente mate.

En el tablero tres, Jorge Albert comenzó atacando con demasiada alegría y bien pudo encontrarse en una situación desesperada a las primeras de cambio. Aunque, claro, ya se sabe que Antonio Pérez no es un gran amante del riesgo y desaprovechó su ocasión. Después del susto, poco a poco, el blanco fue ganando espacio y llegó a acorralar a su rival pero, el fantasma de la precipitada entrega de caballo por parte del primero en la Lliga Catalana del pasado año contra el EDAMI, comenzó a revolotear por la sala. Acto seguido, el blanco, con problemas de tiempo añadidos, se sacó de la manga una entrega de torre tan inútil como la de antaño y ya sólo le quedó aguardar el pitido final.

En el tablero cuatro, Antonio Torralba se concentró demasiado en el intento de ganancia del débil peón negro e6 y permitió la rápida apertura de líneas por parte de Antonio Ríos que le llevó a una posición sin esperanzas.

En el tablero cinco, Fernando Ortiz y Joan Guinjoan protagonizaron un duelo con tendencias tablíferas tras numerosos cambios de piezas. Al final, la imposibilidad de progresar para cualquier bando, al tenerse que ocupar de los peones pasados contrarios, certificó el empate.

En el tablero seis, Primitivo Corral pudo olvidar su debacle de la semana anterior contando con el beneplácito de los dioses y, de paso, con el de su rival, José Manuel Morán que, después de jugar bastante rato con calidad de menos, se deshizo de otra pieza para intentar coronar un peón, sin contar que el rey enemigo se hallaba dentro de su cuadrado.

Y en el tablero siete, José Manuel Fernández entregó un caballo en la cuarta jugada a Carles Losada (no se sabe con qué intenciones), aunque un error de este último le permitió recuperar algo de material. Poco después, el blanco empezó a perder peones progresivamente, amén del otro caballo, y prolongó su agonía (no se sabe tampoco el porqué) hasta casi quedarse con el rey solo.

No se pierdan el próximo episodio. La saga continúa.

Crónica de Antonio Ríos

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