VII Social Diagonal Mar: crónica ronda 4

Es increíble la volubilidad de la memoria humana; como yo ya no recuerdo mis ocurrencias de los últimos tiempos, corro el riesgo de repetirlas así que, en fin, vamos allá: el Social DIM es el torneo más prolongado que se conoce porque comenzó el año pasado y no concluye hasta el corriente y, de la misma manera que las grandes competiciones, ha tenido hasta su parón navideño y todo.
Iván Pérez y Carlos Albert, este último por exigencias espanyolistas, decidieron sellar la paz sin saltar al ruedo. Esta circunstancia fue aprovechada por el progenitor, que se convirtió en el gran protagonista y maestro de ceremonias de la jornada matinal escolar, para recortarle medio punto a su vástago. En cambio, otro aspirante al título, Fernando González, las pasó canutas para arrancarle unas sufridas tablejas a Joan Marc Turón. Otro inesperado, aunque merecido, empate fue el de Joan Guinjoan contra Oscar González. Y huelga también decir que el ultraconservadurismo de Antonio Pérez se estrelló ante las ganas de hacer algo de su rival, Antonio Torralba. El contrapunto negativo fue el primer "menos menos" del presente ejercicio para el dueto Oscar Ibáñez-Miguel Cabrillana.
En el tablero 2, Joaquim Peris se equivocó gravemente en la apertura, quedando Jorge Albert con dos peones de ventaja. Más tarde, el blanco remató la tarde con una nueva dejada, esta vez de torre.
En el tablero 3, Joan Marc Turón consiguió con bastante rapidez ventaja de calidad ante Fernando González, aunque la compensación de peón y pareja de alfiles del segundo no garantizaba una victoria fácil. Incluso la precipitación del negro por recuperar material pudo haberle costado la partida, pero, finalmente, su adversario no supo rematar y el duelo concluyó en tablas.
En el tablero 4, Antonio Pérez intentó jugar de una manera distinta a la que nos tiene acostumbrados y el experimento le salió mal porque regaló un caballo a las primeras de cambio a su tocayo Torralba.
En el tablero 5, Oscar González no halló la manera de doblegar el serio planteamiento de Joan Guinjoan.
En el tablero 6, un Primitivo Corral bastante espeso y falto de ideas fue presa fácil del agresivo juego de Antonio Ríos.
En el tablero 7, Carles Losada volvió a dejarse pieza menor en la apertura pero, esta vez, continuó jugando hasta que le voló la dama.
Y en el tablero 8, Manel Vicente y Sergio Grandell nos ofrecieron una partida bastante igualada hasta que, cuando ya quedaban pocas piezas, el primero se dejó encerrar su caballo.
Terminados los correspondientes enfrentamientos, el tradicional piscolabis navideño ocupó su lugar con un abrumador fracaso del espumoso frente al moscatel y un preocupante descenso de la popularidad de las consabidas galletitas saladas.

Crónica de Antonio Ríos

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